LFC Y EL MONUMENTO A LA AUTONOMIA LOCAL

Llegó al País desde España. Ingresó a la aduana de Guayaquil. Y de allí no pudo salir con destino al sitio que el Municipio  le había reservado en la explanada del Malecón, por la obcecación de un director ministerial y la extraña medida cautelar de un juez  resentido con la historia.
El monumento a León Febres Cordero se quedó en las bodegas de la aduana, a la espera que otro juez  revoque la medida cautelar o que el temor a la ira guayaquileña doblegue la necedad gubernamental.
Las ciudades y los municipios tienen competencias exclusivas para honrar  a quienes   consideren que merecen un monumento público, sin que autoridad nacional alguna pueda interferir en el ejercicio de tales competencias, ni siquiera en nombre del patrimonio cultural.
Bajo esta premisa, en Ambato, el 2012, se erigieron merecidos monumentos a dos ilustres ambateños, Mario Cobo Barona, poeta y escritor de categoría continental, y Luis Pachano Carrión,  notable educador y ex_Alcalde.
Más allá de los afectos y desafectos que provoca la memoria de LFC, no se le puede privar a la ciudad de Guayaquil que le erija un monumento y lo coloque en el lugar escogido por el Municipio.
Es peligroso para los municipios el precedente que ha sentado  el Ministerio de Patrimonio, con la medida cautelar dictada dentro del Cuartel Modelo. En lo futuro, bien podría ese Ministerio u otro cuestionar  decisiones municipales sobre ubicación de monumentos, sea para retirarlos o para evitar que se los coloque en un determinado lugar público.
Muchas ciudades ecuatorianas están “pobladas” de monumentos extravagantes, feos y muy mal concebidos, que, simplemente,   hablan de los extraños gustos de sus diseñadores y la torpeza de sus constructores. Aún en estos casos, ninguna autoridad nacional puede  pronunciarse sobre  su ubicación.
En el Parque Merrion de Dublin, en Irlanda, reposa la estatua de Oscar Wilde, quien aparece recostado sobre una roca. Unos dicen que es un monumento magistralmente concebido, mientras otros critican que se le represente, de ese modo, al creador de Dorian Gray. A pesar de las diferencias, el monumento sigue allí, por tratarse de una decisión local. 
La autonomía local es el refugio de las libertades ciudadanas.  Así como el proceso independentista arrancó desde Guayaquil, esta vez el Puerto Principal tiene el gran desafío de iniciar la cruzada en defensa  de la  autonomía municipal y, en consecuencia, de las libertades ciudadanas.
¿Hasta dónde llegará esa lucha cívica?. Nadie sabe. Solamente se conoce que coincide con la protesta democrática de los pueblos indígenas de la amazonía que reclaman más autonomía y respeto a sus derechos colectivos.
(Publicado en www.ambatonews.com)

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